Entre 10.000 y 30.000 personas murieron en Libia por las revueltas

Aunque no resulta fácil poder determinar con precisión la cantidad de personas que fallecieron como consecuencia de la represión de las manifestaciones contrarias al régimen y de los posteriores enfrentamientos armados entre rebeldes y gadafistas, fuentes el gobierno de Estados Unidos estiman que la cifra de víctimas fatales rondaría entre 10.000 y 30.000.

Así lo reveló hoy Gene Cretz, el embajador estadounidense en Libia, quien señaló que todavía se reciben reportes de nuevos hallazgos de cuerpos en las playas, a través de los contactos habituales que tenía la embajada en Trípoli.

Debe tenerse en cuenta que resulta muy dificultoso determinar a ciencia cierta la cantidad de fallecidos por el conflicto, ya que en la misma deben considerarse los mercenarios extranjeros que formaban parte del ejército de Gadafi y que cayeron en los combates con los rebeldes, los cadáveres de opositores que fueron sustraídos por los efectivos del régimen de los hospitales de Trípoli durante los primeros días de la represión, y los cuerpos de los rebeldes que murieron en la defensa de Zawiya y cuyas tumbas también fueron profanadas y destruidas con bulldozers. Y todo esto sin olvidar a los civiles que fallecieron como consecuencia de los bombardeos artilleros a centros densamente poblados, como Misrata.

Asimismo, deben considerarse los casos de manifestantes anti-Gadafi que fueron ejecutados en la vía pública en la capital libia, cuyos cuerpos fueron levantados por las fuerzas de seguridad y cuyo destino final se desconoce. También está la complicación de los desaparecidos, que organismos de derechos humanos calculan en 300 y que el Consejo Nacional de Transición estima en más de 10.000.

Las bajas de combatientes en el frente de batalla también son inciertas, sobre todo en áreas tan alejadas como las Montañas Occidentales, o en el cambiante escenario de la carretera entre Brega y Ajdabiya, testigo de constantes avances y retrocesos de ambos bandos.

Aquí deben considerarse los probables casos de prisioneros que fueron ejecutados por los ejércitos enfrentados y cuyos cuerpos permanecen abandonados en el desierto.

Tampoco puede obviarse el número de soldados de Gadafi muertos en sus vehículos o instalaciones militares que fueron pulverizadas por los ataques aéreos de la OTAN, de los que no han quedado ni siquiera el mínimo rastro. Además, el interés propagandístico también juega en contra de cualquier estimación, ya que es común en toda guerra que los bandos enfrentados oculten la cantidad real de bajas militares.

En todo caso, la cifra que baraja la administración Obama no deja de ser escalofriante, y más teniendo en cuenta que el conflicto lleva poco más de dos meses de duración y que amenaza con llegar a un estancamiento que puede engrosar aún más esta macabra estadística.